Recientemente falleció el gran escritor Carlos Galeano, uno de los pilares de las letras hispánicas. Un autor de prosa sencilla, que se propuso con su obra visibilizar a los que no tienen nombre, a los pobres del mundo.

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Uruguayo de nacimiento, pero universal de corazón, Galeano falleció en un Montevideo natal a la edad de 74 años a causa de un cáncer de pulmón. Toda la nación acogió el luto por uno de sus hijos más queridos, que recolocó a la nación uruguaya en el mapamundi.

A la par de sus tareas como escritor y activista político, fue un gran periodista. Sus trabajos vieron la luz en numerosos medios de prensa de todo el globo terráqueo. Entre sus obras literarias más descollantes se encuentran Las venas abiertas de América Latina, Memoria del Fuego, Espejos: una historia casi universal… Todos han sido traducidos a más de treinta idiomas, demostrando así el interés que suscitó el pensamiento de Galeano en sus lectores, que los tenía de todas las edades.

Destaca en su estilo narrativo la utilización de diversas técnicas como la unión o amalgama de elementos del documental, la ficción, el periodismo, el análisis político y la historia… todas facetas que cultivó a lo largo de su larga vida.

Antes de ser un hombre de letras, se dedicó a otras tareas, como fueron obrero de fábrica, dibujante, pintor, mensajero, mecanógrafo y cajero de banco… Todas fueron experiencias que lo nutrieron para llegar a ser el ser humano que fue, capaz de entender como pocos intelectuales el drama de los más desposeídos.

Su sencillez ha sido resaltada por todos los que tuvieron el gusto de conocerlo, así como su pasión por el futbol, deporte que siguió hasta el final de sus días.

El pensamiento político de Galeano se vio influenciado por la radical experiencia de la cárcel, sufrida durante el Golpe de Estado del 27 de junio de 1973. El autor de tantos clásicos pasó a engrosar la larga lista de exiliados latinoamericanos que tuvieron que salir huyendo de sus países por el horror de las dictaduras. Pasó su exilio en tierras argentinas. De más está decir que su excelente texto Las venas abiertas de América Latina fue prohibido por las dictaduras militares de Uruguay, Argentina y Chile.